El milagro de Panamá duró 47 minutos. Hasta que Dries Mertens recogió un rechace en el vértice del área y enganchó una volea inapelable para el meta panameño Jaime Penedo, hasta ese momento héroe de su selección. Lo había parado todo hasta que llegó ese misil del jugador del Nápoles. Y se acabó el sueño, que demasiado duró. Porque no hay argumentos futbolísticos que explique la emocionante resistencia panameña durante todo el primer tiempo y esos dos minutos del segundo, que aún así terminaron en el 3-0 final.
Uno, viendo el partido, no se explica cómo esta selección de Hernán Gómez -el técnico que se ha hecho famoso por decir que se tomará dos botellas de vodka si pasan a la siguiente fase (no arriesgó mucho viendo el nivel de los suyos)- fue capaz de dejar a Estados Unidos sin Mundial y cómo resistió tanto tiempo a Bélgica, que seguramente se contagió del fútbol de los caribeños. No tiene otra explicación. Eso y que su portero, Penedo, tuvo un día inspiradísimo.
El resto del equipo de Panamá es más que flojo. Estamos ante una selección a cuyos futbolistas les cuela controlar el balón, dar un pase en condiciones a tres metros y conducirlo en carrera durante más de 10. Cuando ves sus contragolpes sabes que no van a llegar a ningún lado aunque siempre tienes la esperanza de que pase algo. Porque Panamá es el típico equipo que en un Mundial inspira ternura. Pero no hubo manera y eso que me llevaron la contraria y en el 55′ dispusieron de un mano a mano que Murillo falló ante Courtois. Fue su única ocasión. En la primera parte pisaron el área rival dos veces y no llegaron a rematar a puerta.
Su presencia en el Mundial de Rusia 2018, sin embargo, es necesaria. Su afición, que viajó en masa hasta Sochi (unos 15.000 en las gradas) es la típica que te alegra el día. Cánticos y mucho colorido durante toda la mañana en la ciudad balneario de Stallin gracias a la energía de esta hinchada que se ha tomado el Mundial como una fiesta. Saben lo que son y lo disfrutan. Aman a sus jugadores por regalarles la oportunidad de estar entre las mejores 32 selecciones del mundo y se emocionan igual con cada intento de ataque o despeje. Ambientalmente, Panamá es una de las candidatas a ganar el Mundial.