A mediados de abril, la efervescencia por el Mundial 2026 parece no contagiar a todas las sedes por igual. Aunque el discurso oficial de la FIFA reportó una alta demanda a nivel global, los datos duros de la plataforma de venta de última hora revelaron una realidad muy distinta. Los informes más recientes filtraron la alarmante cifra de casi 29,700 entradas disponibles para ciertos compromisos de la fase de grupos, desnudando un severo problema de interés en cruces específicos y encendiendo las alarmas en el comité organizador.
Lo que nadie imaginaba era que el propio país anfitrión, Estados Unidos, figuraría en esta indeseable estadística. El público local dio la espalda a su selección en uno de los momentos más importantes del torneo, demostrando que tener estadios de primer mundo no garantiza un lleno total si las condiciones no favorecen al aficionado.
Las cifras oficiales exhibieron a los 5 partidos con más entradas a la venta, dejando al descubierto un desastre logístico y comercial. El caso más dramático ocurrió con el duelo entre Cabo Verde vs Arabia Saudita. Este encuentro, programado en la ciudad de Houston, registró la brutal cantidad de 13,215 boletos sobrantes, convirtiéndose en el juego menos atractivo de toda la competencia. El segundo peldaño de la infamia lo ocupó el choque de Jordania vs Argelia, que reportó 3,099 asientos vacíos en las gradas.