Entre Paul Pogba y Antoine Griezmann, símbolos del músculo y el ingenio, la Francia de Didier Deschamps conquista el mundo. La final fue un resumen del Mundial galo, una exhibición de eficacia y potencia. No es una Francia con un solo emperador, es un equipo hecho de granito.
La segunda estrella llegó por la vía del martilleo. Croacia sucumbió primero ante la alta definición del VAR, luego por la fatiga física y mental. La juventud gala puede marcar época. Los 19 años de Kylian Mbappé auguran un Arco del Triunfo abierto durante años.
Croacia llegó hasta donde nunca pensó. Terminó un Mundial para héroes, con tres prórrogas y varias tandas de penaltis. En el último día le abandonó la fortuna y el factor audiovisual.
Además, Luka Modric nunca encontró el hueco por el que hacer historia. Su pareja con Ivan Rakitic merece entrar en los libros de historia del fútbol croata. Un dúo conmovedor, de centrocampistas de talento, a los que da gusto ver.