Hay varias investigaciones que muestran que comer antes de una carrera puede incrementar tu velocidad y resistencia al final del esfuerzo, además puede mantener estable tu nivel de glucosa y así poder seguir activo. Y cuando no es posible realizar una comida completa al acabar de correr, una comida reducida que te proporcione proteínas, carbohidratos y antioxidantes puede ayudar a reparar tejido muscular y a aliviar las pequeñas inflamaciones que produce la carrera a pie cuando exigimos a nuestro cuerpo.
Picar resulta adecuado también en otras ocasiones – comer una pequeña porción de algo que contenga proteínas unas horas antes de tu comida principal puede ayudarte a mantener a raya el apetito previniendo así que comas demasiado y reduciendo la cantidad de calorías que ingieres durante el día. Correr mucho puede implicar comer mucho.
Además, la gente que picotea regularmente muestra una mejor ingesta de vitaminas y minerales en oposición a aquellos que no lo hacen. Otro punto positivo es que son alimentos fáciles de tener en tu lugar de trabajo o cuando vas de viaje.
¿Te ha entrado hambre ya? Prueba una de estas alternativas inteligentes y saludables que se pueden aplicar a cualquier escenario.
SNACKS PRE-CARRERA
Tus músculos y tu cerebro necesitan carbohidratos. Evita tomar demasiadas grasas y proteínas ya que estos nutrientes pueden sentarte mal. Tu objetivo debería ser ingerir entre 100 y 300 calorías (o de 25 a 75 gramos de carbohidratos) entre 30 minutos y 2 horas antes de correr.