La verdad es que para muchas personas los pies son esos “pobres olvidados” y nos acordamos de ellos sólo cuando se presenta algún problema, o bien cuando llega el verano y debemos exponerlos. En cambio,los médicos aconsejan revisar los pies diariamente a fin de encontrar lastimaduras, ampollas, enrojecimiento, grietas o cualquier otro signo que requiera atención especializada.
Cuando los pies duelen…
El dolor de pies se puede deber a múltiples causas, así que veamos algunas de ellas:
Excesivo peso corporal
Pie plano
Deformidades en su estructura como juanetes o dedos en martillo
Verrugas o callosidades
Artritis
Espolón óseo
Uñas encarnadas, etc.
Consejos para su diaria atención:
Lávalos diariamente con un jabón neutro y agua tibia (no más de 38°C).
Usa un calzado cómodo.
Córtate las uñas toda vez que sea necesario. Si no puedes hacerlo tú solo, acude a un podólogo. Las uñas deben cortarse en forma recta y no demasiado cortas.
Ejercítalos.
Baja de peso, si te encuentras excedido.
Si eres diabético, deberás extremar los cuidados e ir al médico toda vez que aparezcan lesiones, manchas, llagas o hinchazón.
Ten especial atención al curarte una lastimadura; evita las infecciones.
Duerme con los pies un poco más elevados que las rodillas, así activarás la circulación de retorno.
Cómo calmar el dolor de pies en casa:
Baño de pies: en un recipiente coloca agua tibia y agrega sal marina. Masajea suavemente y luego aplica agua fría; esto hará que la circulación de la sangre se active. Seca bien el pie, especialmente entre los dedos. Luego aplica una crema suavizante (nunca entre los dedos) o bien talco o polvo especial.
Baño con jengibre: ralla una buena cantidad de jengibre en aproximadamente 2 litros de agua hirviendo. Cuando esté tibia, introduce tus pies y masajéalos; esto te ayudará a activar la circulación.
El castaño de Indias es útil para mejorar la circulación sanguínea y eliminar la inflamación. Aplícalo en forma de compresas o cremas. Puedes reemplazarlo por aceite esencial de romero, que también es antiinflamatorio.
Coloca unas gotas de tintura de árnica al agua tibia, introduce los pies y déjalos reposar unos minutos. No remojes tus pies más de 5 minutos con este preparado porque se pueden resecar.
Un masaje con aceite de ricino eliminará la irritación y la sequedad.
Si al agua tibia le agregas unas gotas de esencia de menta, aliviarás el ardor y los refrescarás.
Coloca una pelota de tenis sobre el suelo y apoya la planta de tu pie desnudo sobre ella, hazla rodar masajeando el arco del pie, desde el talón a la punta.
Acostado o sentado en el piso, con las piernas estiradas y la punta de tus pies hacia arriba, estíralos hacia adelante y vuelve a la posición inicial.
Acostado o sentado en el piso o la cama, gira los pies de modo de describir círculos, lo más amplios que te sea posible.
Siempre con los pies desnudos, sentado en una silla o el piso, flexiona los dedos como si quisieras agarrar algo con ellos; puedes agregar una toalla, o una pelotita e intentar tomarla con los dedos.