A unas semanas de que se celebre Navidad, el pino adornado, luces y nieve artificial por doquier se convierten en protagonistas de estas fechas, y en el caso de la religión católica elementos como el nacimiento no pueden faltar.
La misteriosa luz que, según el Evangelio de Mateo, guio a los célebres Tres Reyes Magos hasta el recién nacido Jesús parece haber sido encontrada por Mark Matney, un científico que estudió registros astronómicos chinos que documentan la aparición, en el año 5 a. C., de un cometa brillante visible durante más de 70 días.
En su análisis, publicado en el Journal of the British Astronomical Association, Matney reconstruye la posible órbita de este antiguo visitante celeste.
Según sus cálculos, el cometa habría surgido en el cielo alrededor de junio del año 5 a. C., y su trayectoria podría coincidir sorprendentemente con la descripción bíblica, primero “en el este”, luego “yendo delante” de los viajeros que se dirigían de Jerusalén a Belén, y finalmente “deteniéndose sobre” el lugar del nacimiento.
La clave, explica el científico, es que este cometa habría pasado muy cerca de la Tierra, tanto que podría haber sido visible incluso a plena luz del día y brillar con una intensidad excepcional, se trató de un espectáculo que difícilmente habría pasado desapercibido.