Una de las prácticas sustentables que tiene el Sistema de Agua Potable de León (SAPAL), es la separación de lodos, con los cuales se generan: gas, electricidad y agua para riego.
Todo inicia en el colector principal donde llegan las aguas negras, y con apoyo de una maquina gigante separa los derechos sólidos.
Enrique Torres López, Director de agua potable León comentó: “todo inicia en un proyecto que, desde nuestro punto de vista tiene un gran impacto ambiental”.
Mediante el proceso de digestión, lo que hace es estabilizar los lodos de tal manera que ya no tengan contenido orgánico, es decir que ya no existan bacterias para las personas o para el propio ambiente.
Después el líquido es concentrado por 1 mes en gigantes colectores de 20 metros de diámetro por 30 metros de altura.
Gracias a que no se permite exhalación de ninguno de los elementos, esto permite que se genere la electricidad, que por cierto permite el 75% del funcionamiento de la planta.
El lodo es trasladado en tuberías.
Raúl Caballero Sosa, Coordinador Operativo del sistema de agua potable comentó: “tenemos ese lodo a cierta temperatura como a 35 grados para que produzca gas metano y que las bacterias se empiecen a descomponer todo lo que queda contaminante del lodo”.
Al final del proceso, el lodo es colocado en un espacio libre de contaminantes para el ser humano, y es un ejemplo de sustentabilidad que demuestra que “la basura no es basura”.
Por su parte, Enrique Torres dijo que en el sistema operativo ellos comparan los lodos con la basura y lo que se busca es darle un uso ecológico y en pro de la ciudadanía, ya que se utiliza como composta en zonas rurales.
El agua tratada de esta planta se utiliza para regar parques y cultivos de tallo alto, así como los jardines de la capital mundial del calzado y 6 campos de golf.
León está orgulloso de que este proceso sea copiado por países como Colombia, Guatemala y Honduras en este mismo año.