En el marco del Día Internacional de la Alfabetización, habitantes del municipio de San Diego de la Unión, en su mayoría adultas mayores y personas que trabajan en las labores del campo, recibieron sus constancias de alfabetización por parte del Instituto de Alfabetización y Educación Básica para Adultos (INAEBA).
En la Plaza de Armas General Xavier Mina y Larrea, se congregaron los beneficiarios del INAEBA, provenientes de las comunidades aledañas a la cabecera municipal, para recibir por parte de autoridades municipales y estatales, un reconocimiento a su esfuerzo y dedicación.
Fue la directoria general del INAEBA, Esther Angélica Medina Rivero, quien en su discurso, invitó a los beneficiarios a ser “autoridad moral” y ejemplo de otras personas, como son los jóvenes que quieren salirse de la escuela.
“Gracias de verdad y muchas felicidades a los que hoy recibieron un certificado, un reconocimiento y (gracias) que nos dieron la oportunidad de atenderlos como merecen y a seguir estudiando porque hoy son parte de ese ejército que necesita el estado, que necesitan nuestras comunidades, que necesita el municipio: (de) mejores personas”, afirmó Esther Medina.
Durante el evento, se difundió el mensaje del gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, quien invitó a todas las personas en rezago educativo para que se acerquen a los servicios gratuitos del INAEBA y cuenten con más oportunidades.
Desde niño, Francisco Rocha González de 63 años, se enseñó a trabajar la tierra. Es originario de la comunidad de Presa de San Franco, ubicada a media hora de San Diego de la Unión. Durante la década de los años 60, su padre se fue como bracero a los Estados Unidos, y por ser de los hermanos más grandes, se quedó al cuidado de su familia. Al pasar el tiempo, él mismo también partiría a los Estados Unidos por temporadas.
Cada año, apoyado de su yunta, siembra sus tierras y espera con ansia el agua del temporal. Pero este año, como muchos otros que él recuerda, perdió toda su cosecha de casi 8 hectáreas porque la tradicional precipitación del 24 de junio no llegó, sino hasta el 31 de agosto: “(Cuando no llueve) no despega el maíz, el jilote no despega el maíz. Ya estamos acostumbrados, ya no extrañamos”, dijo con resignación.