Estados Unidos amplió este miércoles su campaña para privar al presidente ruso, Vladímir Putin, de recursos para financiar su guerra en Ucrania, y aseguró que está “documentando” lo que considera ataques deliberados a civiles en ese país.
Al anunciar nuevas sanciones contra Rusia y Bielorrusia, el Gobierno estadounidense advirtió que Moscú se está preparando “para aumentar la brutalidad” de su campaña contra Ucrania, y condenó sus tácticas en una guerra en la que ya han muerto más de 2.000 civiles ucranianos, según Kiev.
El presidente estadounidense, Joe Biden, aseguró que es “temprano para decir” si Rusia está cometiendo crímenes de guerra, pero acusó a Moscú de atacar deliberadamente zonas de Ucrania donde hay mucha población civil.
Estados Unidos continuó su campaña de presión contra Putin, que ya incluye sanciones al 80 % de los activos de los bancos rusos, según el Departamento del Tesoro.
Las restricciones impuestas este miércoles tiene como objetivo 22 entidades relacionadas con el sector de Defensa ruso, entre ellas compañías que fabrican aviones y vehículos de combate, sistemas electrónicos, misiles y drones para los militares de Rusia, dijo la Casa Blanca.
Además, el Departamento de Comercio ordenó restringir aquellas exportaciones de tecnología que puedan favorecer “la capacidad rusa de refinar (petróleo) a largo plazo”.
Se trata de un paso más en la complicada misión de Estados Unidos, que se ha propuesto debilitar el estatus de Rusia como gran exportador de gas y petróleo, pero sin afectar demasiado a los mercados globales.
Biden no descartó este miércoles vetar las importaciones estadounidenses de petróleo ruso, que suponen apenas el 7 % del total de crudo y productos derivados que compra anualmente Estados Unidos, de acuerdo a datos oficiales.