La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, perdió esta noche una votación decisiva en la Cámara de Diputados, y ahora corre el riesgo de quedar suspendida en el cargo para enfrentar un juicio político ante el Senado.
La moción para que la mandataria sea sometida a un juicio político en la Cámara Alta, donde sus opositores son mayoría, consiguió más de los dos tercios de los votos necesarios para ser aprobada.
Rousseff celebró el sábado negociaciones de último minuto con parlamentarios indecisos, en un intento por asegurarse un apoyo crucial el día antes de que la Cámara de Diputados votara.
La crisis política ha dividido al país y se convirtió en un amargo combate entre la líder de izquierdas y su vicepresidente centrista, Michel Temer, quien la sucedería si prospera el proceso.
Rousseff canceló una aparición en una manifestación contra el juicio político por parte de sindicatos y activistas sociales de izquierda liderados por el ex presidente Luiz Inácio Lulada Silva, su predecesor y fundador del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).
A través de un video y una columna en un periódico, Rousseff -la primera presidenta de Brasil- negó con vehemencia haber cometido un delito castigable con un juicio político y calificó el intento de expulsarla del cargo como “el mayor fraude legal y político” en la historia del país.