El gobierno de Estados Unidos dio a conocer una nueva Estrategia Antiterrorista que amplía su enfoque de seguridad y redefine a los principales actores considerados como amenaza en donde clasifica tres grupos como terroristas.
El documento marca un cambio respecto al modelo posterior a los Atentados del 11 de septiembre, que se centraba en organizaciones como ISIS y Al Qaeda. Ahora, la estrategia incorpora también a redes criminales y movimientos internos.
La estrategia clasifica las amenazas en tres grandes grupos:
Narcoterroristas y bandas transnacionales: incluye cárteles y organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, armas y personas, considerados ahora una prioridad.
Terroristas islamistas tradicionales: grupos extremistas de corte yihadista que continúan bajo vigilancia.
Extremistas violentos de izquierda: actores como anarquistas y grupos antifascistas, señalados por posibles actos de violencia política.