El papa León XIV llamó en Turquía a la unidad y fraternidad entre los cristianos de diferentes confesiones durante la celebración de los 1700 años del Concilio Ecuménico de Nicea, un evento fundacional para la Iglesia.
El Pontífice se trasladó ayer a Iznik, la antigua Nicea, al sur de Estambul, para una gran oración sobre los restos de una basílica sumergida del siglo IV, en presencia de dignatarios religiosos, ortodoxos y protestantes.
El Pontífice resaltó que “el uso de la religión para justificar la guerra y la violencia, como cualquier forma de fundamentalismo y fanatismo, debe ser rechazado con firmeza”.