Los cuerpos de, por lo menos, 90 personas han sido encontrados en un bosque cercano a la localidad de Shakahola, al este de Kenia, país en donde el chofer de un autobús desafió un río y murieron 32. De acuerdo con las investigaciones, las víctimas eran adoctrinadas en una secta religiosa en la que se les pedía hacer ayuno extremo y otras actividades que ponían en riesgo su vida para “conocer a Jesús”.
El responsable de manipular a las personas es el pastor Paul Mackensie Nthenge, que antes era un taxista, pero que en 2003 fundó la Iglesia Internacional de la Buena Nueva, muy popular en Kenia por el discurso y forma de “transmitir la palabra de Dios”.
Los cuerpos, que serán sometidos a autopsias para determinar que realmente fueron víctimas por practicas de la secta, fueron hallados en fosas comunes poco profundas en donde se han encontrado pilas de hasta seis personas. La mayoría de los cuerpos inhumados han sido de menores de edad.