El uso indiscriminado por Rusia de armamento prohibido como bombas de racimo ha causado la muerte a cientos de civiles en la ciudad ucraniana de Járkov, según una investigación desvelada este lunes por Amnistía Internacional (AI).
En su informe «Cualquiera puede morir en cualquier momento» («Anyone can die at any time»), la organización acusa a las tropas rusas de bombardear indiscriminadamente barrios residenciales de Járkov con cohetes que por su naturaleza tienen escasa precisión para alcanzar objetivos determinados.
¿Bombas de racimo en Ucrania?
Los investigadores de AI hallaron pruebas del uso reiterado de municiones de racimo 9N210 y 9N235, así como de minas dispersables, prohibidas todas ellas por los tratados internacionales.
«La población de Járkov se ha enfrentado a incesantes bombardeos indiscriminados en los últimos meses, que han matado y herido a cientos de civiles», dijo en un comunicado Donatella Rovera, asesora general sobre respuesta a las crisis de Amnistía Internacional.
Rovera consideró «escandaloso» el uso de ese armamento y agregó que evidencia «el absoluto desprecio» de Rusia por las vidas de los civiles.
«Las fuerzas rusas responsables de estos terribles ataques deben rendir cuentas por sus acciones, y las víctimas y sus familias deben recibir una reparación completa», señaló la responsable de AI.