Alejándose nuevamente de las políticas de Barack Obama, el presidente Donald Trump, canceló el acuerdo establecido por su antecesor con el gobierno de Raúl Castro hasta que, dijo, no se lleven a cabo elecciones en Cuba.
Además, el mandatario recalcó que no levantarán las sanciones a la nación isleña, que calificó como un régimen violento que siembra la inestabilidad, hasta que:
Ponga fin a los abusos contra la disidencia.
Libere a los presos políticos.
Deje de encarcelar gente inocente.
Se abra a la libertad política y económica.
Recalcó que habrá restricciones de viaje y comerciales, pues considera que no han beneficiado al pueblo de Cuba.
Finalmente, aseguró que su embajada continuará abierta «con la esperanza de que nuestras naciones puedan forjar un mejor camino».