Miles de migrantes centroamericanos, en su mayoría hondureños, arribaron a territorio mexicano tras romper una cerca en la frontera con Guatemala.
Los migrantes salieron de Honduras el sábado pasado en caravana con el objetivo de llegar a Estados Unidos. Al nutrido contingente, en el camino, se le fueron sumando ciudadanos de El Salvador y Guatemala.
Minutos después, ya en territorio nacional, la Policía Federal los contuvo y, tras dialogar con ellos, se pactó dejar entrar a los centroamericanos de manera ordenada para revisar su situación migratoria.
El éxodo migrante, que intenta escapar de la violencia y pobreza en su país, ingresó a México al grito de «¡Sí se puede!».
En territorio guatemalteco, los integrantes de la caravana superaron una barrera de decenas de policías y militares que se instalaron con vehículos blindados en el cruce fronterizo.
La llegada de la marea de migrantes a territorio nacional estuvo marcada por momentos de tensión entre las familias hondureñas y las fuerzas de seguridad de Guatemala y México.