Un grupo de científicos fue premiado con los galardones Ig Nobel este jueves, una ceremonia que destaca los estudios más inusuales e imaginativos, respondiendo a preguntas que la mayoría nunca se hubiera planteado. Estos premios, cuyo propósito es hacer que «la gente ría y luego piense», no tienen relación con los Premios Nobel, pero tienen como objetivo despertar el interés por la ciencia, medicina y tecnología a través de descubrimientos que, a primera vista, parecen absurdos.
Entre los avances más llamativos, uno de los equipos descubrió que algunos mamíferos pueden respirar por el ano. Esta investigación, encabezada por los japoneses Ryo Okabe y Takanori Takebe, sugiere una posible alternativa para proporcionar oxígeno a pacientes críticos en situaciones de emergencia, como ocurrió durante la pandemia de covid-19, cuando hubo escasez de ventiladores y dispositivos médicos.
Otro de los estudios galardonados reveló que lanzar una moneda al aire no garantiza que tenga la misma probabilidad de caer en cara o cruz. Un equipo europeo realizó más de 350 mil lanzamientos y demostró que las monedas tienen tendencia a caer del mismo lado desde donde fueron lanzadas. Esta investigación, que les otorgó el premio en probabilidad, rompe el mito común de que ambos resultados son igualmente probables.
Los premios, que celebran los logros más extravagantes, también reconocieron el trabajo de James C. Liao, quien ganó en la categoría de física por demostrar cómo nada una trucha muerta. Según su estudio, la forma en que se mueve un pez muerto en el agua podría ofrecer pistas sobre el flujo de corrientes y el comportamiento de los cuerpos en medios líquidos.