La insuficiencia cardiaca es una de las enfermedades más complejas de tratar porque no se limita a que el corazón “pierda fuerza”. En muchos pacientes, el problema aparece acompañado de inflamación, fibrosis, cambios en la forma del ventrículo y alteraciones en la energía que utilizan las células cardiacas para contraerse y relajarse.
En ese escenario, un grupo de investigadores del Tecnológico de Monterrey sigue una ruta poco convencional: estudiar si una molécula de cannabidiol, conocida como CBD, puede ayudar a frenar algunos de esos procesos.
La idea puede sonar contradictoria en un momento en el que también se discuten los riesgos cardiovasculares asociados al consumo de marihuana, pero el punto clave está en la diferencia entre usar cannabis como planta o extracto, y estudiar una molécula farmacéutica, purificada y sin actividad psicotrópica.