En este martes 3 de marzo, el mundo entero contiene el aliento ante el despliegue del arma letal de Estados Unidos que usó contra Irán. El tablero de ajedrez en Medio Oriente se ha transformado en un campo de pruebas tecnológicas sin precedentes tras las primeras 48 horas de hostilidades abiertas.
Mientras las sirenas de alerta siguen resonando en diversas capitales, el Pentágono comenzó a desclasificar detalles sobre los operativos que han dejado a la comunidad internacional en un estado de impacto absoluto.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) reveló este lunes el balance del material bélico empleado en la operación bautizada como «Furia Épica». El objetivo central fue desmantelar el aparato de seguridad del régimen persa, priorizando sitios que representaban una amenaza inminente para la región.
Lo relevante de este arsenal reside en el bombardero B-2 Spirit. Esta «ala volante» de 2 mil millones de dólares voló misiones de más de 9 mil 600 kilómetros para impactar bases subterráneas reforzadas con bombas de 900 kilos. Junto a estos colosos, debutó el sistema LUCAS, drones kamikaze de «masa asequible» de tan solo 35 mil dólares.